Del texto: Cortés Rodríguez, Luis y Camacho Adarve, Matilde. (2003) ¿Qué es el análisis del discurso? Barcelona: Octaedro. Pp. 11-29
Por: Juan Carlos Mendoza Collazos.
Los autores, tal como se advirtió, abordan la problemática del discurso de manera sencilla, “...evitando complejas disquisiciones…” lo que permite dar cuenta con claridad de las intenciones del texto: evidenciar el desplazamiento de los estudios de la lingüística hacia fronteras mucho más amplias e integradoras, al ocuparse no solamente del carácter técnico de la lengua y el uso del lenguaje como un producto finalizado y ajustable a una reglas infalibles, sino también analizar el proceso mismo del lenguaje como situación comunicativa.
Esta nueva aproximación a los estudios del lenguaje deriva en una complejidad muy a tono con el perfil de nuestra contemporaneidad. Analizar los usos del lenguaje desde la perspectiva dinámica, mutable, contradictoria, emocional y fácilmente influenciable por factores externos, propia del ser humano, significa desbordar el campo de estudio de la lingüística para acudir a la dialéctica con otras disciplinas. Establecer un diálogo y una mutación interdisciplinar (Sociolingüística, Etnografía del habla, Psicolingüística) puede facilitar una posible aprehensión de lo, ahora, inasible y misterioso, ese factor impredecible que aporta el ser humano a las antes tranquilas aguas de la tipificación en normas establecidas y universales.
Muy a tono con nuestra contemporaneidad, por cuanto este tipo de fenómenos están ocurriendo en casi todas las dimensiones humanas en una suerte de nuevo antropocentrismo, donde el hombre es el eje sobre el cual, al menos en apariencia, deben girar las ciencias y se debe contar entonces con ese factor humano tan inmediato y particular. También porque en todos los campos, la necesidad de establecer sistemas, redes, diálogos, trabajo en equipo es una seña muy particular de nuestro momento histórico.
Se comprende entonces que ésta necesidad de interacción de saberes, como nueva forma de estudio, sirva de garantía para enfrentar un complejo y vasto campo de interés para la lingüística de la comunicación. El lenguaje ya no se asume como sistema exacto de signos y sus reglas, sino más bien como un producto en funcionamiento. Se aborda el discurso como construcción teórica, como un manejo intencionado de bloques lingüísticos que derivan en un evento semiótico, es decir, un acontecer imposible de reducir a fórmulas, pero que abre la posibilidad de comprender sus estructuras y dinámicas.
Es aquí donde se integra el concepto de Discurso, como algo mucho más amplio y rico en matices, lejos de acepciones limitadas o usos del término en otros ámbitos y más centrado en la situación comunicativa.
Involucrando el factor humano como protagonista, es el uso del discurso, su aplicación, su proceso de gestación, su performance, lo que realmente interesa ahora. Pienso que es una evolución inevitable y afortunada en el campo de la lingüística, por cuanto es exacto considerar las múltiples posibilidades del lenguaje de acuerdo al uso práctico y cotidiano de sus recursos. Es decir, el análisis del discurso, teniendo como eje la pragmática.
Interesante notar que desde este punto de vista pragmático, el análisis del discurso como campo de estudio puede aparecer ahora en una denominación inexacta. Análisis, como separación de las partes de un todo para conocer sus principios, en el caso del Discurso, sería un imposible, dado el carácter inasible y fugaz de cada situación discursiva, la cual se ve afectada por múltiples circunstancias y obliga al estudioso, como lo proponen los autores, a enfocarse en alguno de sus numerosos matices de manera especializada y poder así, intentar comprender el fenómeno. Comparto así la posibilidad expuesta en clase que sería más adecuado hablar de Estudios del Discurso.
En particular, de la esclarecedora lectura de Cortés y Camacho me interesa abordar ahora la comprensión pragmática del discurso con énfasis en los actos ilocutivos, es decir, la acción del discurso que remite directamente a la intención u objetivo del hablante pero que no se expresa en la construcción sintáctica que este propuso, de manera literal.
Sin embargo, en posteriores desarrollos, me interesará profundizar los estudios del discurso, no tanto desde el punto de vista de la intención preconcebida, sino más bien centrando la atención en el evento semiótico, desde lo que se comprende, intentar una revisión de la efectividad comunicativa, en especial, en aspectos más allá del primer peldaño de la comunicación: las palabras. Aspectos tales como las actitudes quinésicas y paralingüísticas.
Esto último, conecta entonces mis intereses con la comunicación no verbal, en especial a través de los objetos, la arquitectura y el diseño industrial. El discurso o evento semiótico desde la óptica del destinatario y en relación con la efectividad comunicativa de los objetos del diseño. Apoyado en los estudios avanzados de lo que se ha dado a conocer como la semiótica del diseño o diseño semiótico (design semiotics) desarrollado con particular interés en las escuelas nórdicas (Rune Monö, Klaus Krippendorf, Reinhard Botter, Susan Vhimas), quienes estudian la problemática de cómo los estudios semióticos pueden ser usados para estudiar los aspectos de comunicación en el diseño de productos y bajo la hipótesis de que la semiótica puede aportar para que los objetos puedan ser más fáciles de usar y entender.
Como aspecto particular y aporte personal, continuaré indagando en esa línea, pero según lo dicho antes, centrando el foco en la comunicación efectiva y el estudio del evento semiótico (discurso) desde el usuario de un diseño industrial, intentando clarificar y describir todos los fenómenos que allí puedan ocurrir.
Por último, mencionar los últimos segmentos de la lectura, que proponen no diferenciar texto y discurso. Considero que los autores evaden una salida más compleja al asunto y amparados en que resulta más adecuado para las tendencias actuales, asimilar texto a discurso, proponen su uso de manera indiscriminada.
Contrasta lo anterior con lo enunciado en clase, donde el texto se consideró lo abstracto y el discurso lo concreto, claramente diferenciados. Cortés y Camacho enfatizan su comprensión de dichos conceptos en la pragmática del discurso, si lo relevante es el evento semiótico, lo que no esté en contacto con el hombre no adquiere valor o no merece ser tipificado, por ende, al momento que un texto entra en contacto con el hombre se transforma en discurso, deja de ser abstracto, sólo existe en asociación indisoluble con su destinatario. Esto pudo ser otra razón para que los autores, en esfuerzo de síntesis, asimilaran texto a discurso. Esperemos que en futuras lecturas, no contribuya a confusiones.
Juan Carlos Mendoza Collazos
Bogotá, 12 de agosto de 2011